No
es guapo ni feo. Podría decirse que es genérico; de esos que pasan
desapercibidos sin esfuerzo. Esos son los peligrosos. El que menos ruido hace
es el que tiene algo que grita para que voltees a verlo.
No
tiene una voz que te haga querer oírlo, pero cuando decía 'te quiero' parecía
que el mundo entero se callaba y no había más remedio que escucharlo. Cuando me
hablaba bajaba la voz, fingía misterio para hcerse el interesante, para
imprimir dramtismo.
Todavía
me acuerdo de ese día. Jamás podré olvidar ese día. Su loción es horrible,
huele a madera; la odio y la extraño tanto. Reacargó su cabeza en mi brazo y
pasé mis dedos por su cabello, inhalé su olor, el mismo que me mareó cuando me
abrazó un día antes (9 horas antes). No era la primera vez que decía que me
quería, pero fue la primera vez que no necesité dudar de él. Había algo en sus
ojos. Lo mismo que vi en otro 6 años antes.
La
última vez que escuché su voz habló con el mismo medio tono, bajando el
volumen, fingiendo ese raspón misterioso mientras decía: nunca olvides
que te quiero.
Esas
cosas nunca se olvidan. No olvido sus palabras, sus links con canciones a la
una de la mañana, confío plenamente en la casualidad de heberle conocido. Sé
que no olvidaré que cuando yo decía algo tonto giraba los ojos y hacía
muecas para aguantar la risa porque así es él, mamón. No olvido que ponía su
mano en mi cuello cuando caminábamos por la calle.
No
fue el amor de mi vida, ni de mis días ni de mi momento, pero recordaré siempre
el único día que despertamos juntos. Todo alrededor era extraño, lo único
familiar era estar con él.
Hay
personas que se cruzan en nuestro camino con el propósito de darnos propósito.
Para que recordemos que somos pasión y que las mariposas que viajan por el
cuerpo no están muertas, que se hacen presentes cuando menos lo esperamos. Pues
lo quise y lo quiero, aunque estemos destinados a no ser.
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Gira que gira, sigue dando vueltas...