Puede sonar sencillo mas
no lo es, lo primero que debes hacer es ubicar una pequeña entrada a un túnel
que se encuentra debajo de esa protuberancia situada en el centro del rostro a
la cual llamaremos nariz. Esta entrada generalmente se encuentra cerrada, a
menos que el tobogán que se encuentra al fondo del túnel desee expresar algo,
lo cual forzosamente saldrá por dicha entrada (que en este momento podría
también ser llamada salida) pero ese es otro asunto.
Al abrir la misma, custodiada por una prensa suavecita,
encontrarás dos hileras de perlitas blancas y ordenadas –en el mejor de
los casos– que se encuentran sujetadas a colchoncitos rosas como de chicle y
que de una forma u otra, ayudadas por las prensas suavecitas que llamaremos
labios, formarán un arco cuyas puntas de inicio y fin deberán apuntar en todo
momento al cielo, a menos que te encuentres de cabeza, en cuyo caso deberán
apuntar al piso.
En cualquiera de los
casos podría resultarte más fácil alcanzar el objetivo si te haces ayudar de un
estímulo exterior; si éste es lo suficientemente efectivo, podría inclusive
llegar a causarte mariposillas en el estómago, pero esto te será instruido más
adelante.