“Lo mejor que puedes hacer por una persona en la vida es hacer que deje de necesitarte”
René Franco
René Franco
Hoy escuchaba la Taquilla como todos lo días. Muchos pueden pensar que encariñarse con un grupo de personas que no conoces y con las cuales no has convivido es tonto o infantil, pero debo decir que sí es posible.Hace aproximadamente ocho años, cuando aún me encontraba en la secundaria, mi mejor amiga me daba rai a mi casa, su chofer siempre iba escuchando a unos fulanitos que hablaban de todo y de todos. Poco a poco ambas nos fuimos enganchando con este grupo de personas que cautivaban por su conocimiento, su gran estilo y excelente sentido del humor. Pero debo admitir que una voz me causó especial impacto. El hombre detrás del micrófono era Sergio Zurita.
Sergio Zurita Chávez se convirtió poco a poco en un mentor cultural, no importaba qué tan mal me sintiera ese día o qué tan terrible se presentara la vida, nada impedía que este personaje me provocara una sonrisa sincera y de alivio. No lo conocía (por lo menos no físicamente) pero en verdad sentía lo más cercano a una admiración sincera y profunda. Pocas personas han logrado de verdad cautivarme y crearme adicción, la forma en que abordaba cada tema me parecía la máxima expresión de pasión en la que cualquiera pueda hablar de cualquier cosa.
Pasaron varios años… varios… y un día de tantos una profesora en la universidad nos pidió elaborar una entrevista a la persona que nos inspirara. La respuesta fue inmediata: ¿quién más que el maestro Sergio Zurita? Pero, ¿cómo lograrlo?
De inmediato me puse en contacto con él a través de Facebook (nunca valoré tanto aquel templo del vicio), le solicité una entrevista, tal vez me contestaría, tal vez no, pero nada perdía al intentarlo. ¿Y quién podría creerlo? No sólo me contestó, daba una respuesta afirmativa a mi solicitud, pocas veces me sentí tan feliz. ¿Cuántas personas tienen la oportunidad de conocer a sus ídolos? Muy pocas, y yo sería una de esas personas.
La cita fue el viernes 30 de enero, alas 12 del día, justo afuera de Radio Fórmula al terminar la transmisión del programa. Llegué a las 11 y escuché el programa mientras llegaba la hora. En cuanto terminó la transmisión me acerqué al poli de la entrada para preguntarle por él, me dijo que salía un poco más tarde, pero que en cuanto lo viera le diría que lo estaba esperando. Pasaron unos quince minutos y salió acompañado por Horacituu!!! ¡WoooW, 2x1! Lo abordé, me vio con extrañeza y me presenté. Él me identificó casi de inmediato y me presentó con Horacio, me ofreció disculpas, debía trabajar en unas cosas con Horacio, ahora sé que trabajaban en el guión de “Jaibas a Bordo”. Me preguntó si sería posible que lo esperara una hora, intercambiamos teléfonos y me dijo que en cuanto terminara él me llamaría. Crucé la calle y decidí vagar por Centro Coyoacán mientras llegaba la hora. Eran más o menos la una y diez de la tarde cuando recibí su llamada, mes esperaba en Starbucks. La emoción me llenó de nuevo.
Llegué al mencionado lugar, compré un thé, él un agua mineral. Nos sentamos y le expliqué de lo que trataba mi trabajo escolar, coloqué una precaria grabadora de voz que me prestó un amigo y comencé la “entrevista”.
Le pregunté de todo, contestó sin reservas. En cada respuesta me daba a conocer más y más detalles tanto de él como de los inicios de la Taquilla, en verdad agradezco la sinceridad que demostró, pocas personas son tan coherentes en la vida como para ser así de sinceras. Algo que me sorprendió al cuestionarlo acerca del posible término del programa fue el que me respondiera que si algún día sentía la necesidad de terminar su ciclo, lo haría sin ningún remordimiento y sin pensar en los fans. Al escucharlo me sorprendí mucho, hasta lo cuestioné y le reproché el que no pensara en quienes lo escuchamos a diario, pero me calló al responderme que él no podría seguir ofreciendo lo que hasta ahora encantaba a tantos si ya no sentía que estuviera haciendo lo correcto. Eso da en qué pensar. Concluí la entrevista, platicamos un rato más, le pasé unos tips y unos chismes que tenía de Diego Luna, me convertí en su fuente. Nos despedimos, él debía ir a su casa a encontrarse con unas personas, pero lo volvería a ver el próximo martes, me regalaría una copia de "No te preocupes ojos azules" ¡autografiada! y para mi solita. Yo no quité la sonrisa de mi cara por días.
Hoy escuchaba la Taquilla como todos lo días. Pero por primera vez en todos estos años de escucharlos, lloré al escucharlos: Sergio Zurita anunciaba su partida, lo dijo como me lo comentó en aquella entrevista: sin remordimientos.
Debo confesar que en ese momento me sentí muy triste, pero si algo le he podido aprender es el hecho de entender cuando alguien debe seguir su camino, uno no puede ser tan egoísta como para mantenerlo estancado sólo para nuestro beneficio y para no extrañarlo.
Es así como le digo “Hasta Luego” a ese personaje que se convirtió desde hace mucho tiempo en un modelo de vida, en el mejor Prozac hasta en las peores depresiones, en un Sensei y en el mejor amigo en los peores momentos. Gracias por todo lo que sin saber me has dado en este tiempo. No me queda más que desearte el mayor éxito, ya te estaré escuchando a partir del 4 de Noviembre en Exa a las 2 de la tarde.
Pd. Si alguien quiere el audio de la mencionada entrevista deje un bello comment.